martes, 17 de febrero de 2015
miércoles, 11 de febrero de 2015
¿A dónde se fueron las piedras como huevos prehistóricos que me decía Aureliano Babilonia estaban en el río más prístino de toda la sierra? Las únicas que vi el último día de mi vida allí estaban junto al puente que el Coronel Aureliano Buendía inauguró una vez que regresó de una de tantas guerras que o ganó ¿o perdío? ¿A quién le importa ya todo eso?
Cuando dejé Macondo el sol iluminaba el principio del día más largo que alcancé a vivir: me detuve en cada vereda, calle y acera no para despedirme de ese pueblo agonizante y condenado al olvido, sino para recordarlo un día tal y como lo dejé: sin nada que me quedase allí para bien o para mal, solo mis recuerdos que nadie va a necesitar en ningún lugar del mundo o época por venir.
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